Internacional

Libertad.org (Heritage Foundation)

Aquella Navidad de 1914

Martes 23 de diciembre de 2014

En vísperas de Navidad y a 100 años de la Primera Guerra Mundial, es imposible dejar de recordar aquel instante cuando en diferentes sectores del frente occidental europeo, miles de soldados sin órdenes ni documentos ejercieron la paz aquella noche.

Aquella guerra se esperaba que durase tan sólo un par de meses, sin embargo, tras la construcción de las trincheras, los soldados esperaban angustiados el silbato para un ataque infructuoso que sólo generaba mutilaciones y muerte, el conflicto parecía estancado y la diplomacia estaba congelada en reclamos de los diferentes Estados participantes en la contienda, medio centímetro en el mapa significaba miles de hombres en las tumbas, simplemente parecía que nada podría concluir la primera gran guerra de la época contemporánea.

Sin embargo, la noche de Navidad marcó una diferencia: Soldados de diferentes partes del mundo a lo largo de toda la línea de trinchera que cruzaba Europa comenzaron a cantar villancicos, tímidamente se asomaron fuera de la trinchera y comenzaron a compartir con quienes eran sus enemigos declarados. Es lo que se llama la “Paz de Navidad de 1914″ y que ha inspirado varias películas y cientos de documentales, en efecto es un momento clave en donde la humanidad venció a la guerra, donde el odio fue reemplazado por un espíritu de fraternidad y compañerismo, donde el dolor encontró regocijo sin importar uniforme, idioma o bandera.

Es el triunfo que paralizo al mundo, dejo estupefactos a generales, cancilleres, políticos y planificadores centrales, dio esperanza a un mundo inundado por el horror de la guerra. ¿Cómo fue posible que enemigos declarados estuviesen en paz? La respuesta tiene que ver con la esencia del ser humano, su condición natural no es el conflicto, no es la opresión es el ejercicio de la libertad que favorece la generación de la paz, fueron simples soldados y no grandes políticos quienes simplemente decidieron estrechar la mano de quienes tenían al frente, confiar en quienes cantaban alegres canticos, en ver a los ojos y sentir que, al igual que “la lucha de clases”, las guerras son hechos artificiales que representan a gobiernos y no necesariamente a las personas que combaten. Marcaron la diferencia y asumieron la responsabilidad, pues no es posible contener nuestra humanidad, es un recuerdo que nos debe traer la luz en una época tan especial, más aun cuando la violencia en el discurso parece ser pan de cada día.

La Paz de Navidad no fue un milagro. Es la manifestación de la libertad y confianza en las personas que nos ha hecho progresar y desarrollar en los más diversos ámbitos de nuestra historia.

Francisco Sánchez Urra
Analista Círculo Acton Chile

  • Visto: 490

América Latina: esperanza en la libertad

Miércoles 12 de noviembre de 2014

En octubre pasado un grupo de 60 jóvenes, provenientes de toda América Latina, se reunieron en Viña del Mar, Chile, para debatir sobre la libertad y la importancia de la sociedad de individuos libres, todo esto enmarcado en la tercera versión de la Universidad ElCato-Fundación para el Progreso, que contó con la presencia de destacados profesores.

Fue un gran encuentro donde la esperanza en la libertad y la importancia de las ideas tuvo un gran protagonismo. En esa ocasión se generaron más preguntas que soluciones y eso nos llena de esperanza para quienes creemos en las personas y el ejercicio de la libertad.

Así es, pues, para quienes creemos en la libertad, en el desarrollo de las aspiraciones y proyectos propios de cada individuo, no buscamos establecer marcos regulatorios o pautas de comportamiento, creemos que cada uno puede construir su propio destino sin la intervención de terceros estableciendo formas de progreso y paz.

La libertad no es solo economía, es vida, prosperidad, desarrollo humano, filosofía y, más que nada, creer en las personas. Chile en estos momentos se encuentra en una encrucijada, una que pocos países pueden tener, fortalecer una senda de progreso y libertad que ha llevado a este país de América a ser un referente, más de 40 años de trabajo e ideas basadas en la libertad llevaron en una generación a cambiar el rostro del país, o retroceder cediendo al populismo, intervencionismo del Estado y la regulación, con un endeudamiento fiscal en alza, aumentos de impuestos.

Todo esto se está manifiestando con el descenso en la clasificación internacional. El anuncio de que Chile dejo de ser el país más atractivo para invertir en Latinoamérica, según Doing Business del Banco Mundial, es una señal clara en ese sentido. A esto se suma que su crecimiento económico se estancó en el último año, lo que hace sospechar que en el próximo Índice de Libertad Económica, editado por la Fundación Heritage y el Wall Street Journal, Chile no logrará mantener su séptimo lugar a nivel mundial ni el primero a nivel latinoamericano.

Para muchos de los presentes es una situación incomprensible y difícil de afrontar, lo importante es que estas instancias de reflexión dan un respiro de esperanza, fuerzas para continuar con la batalla de las ideas y seguir fomentando la libertad. Thomas Jefferson decía que “el precio de la libertad es la eterna vigilancia” y sus palabras son tan vigentes ayer como hoy, los ejemplos sobran y las instancias hay que formarlas, promoverlas y utilizarlas. Hay que debatir y lograr difundir estas ideas, cambiar el clima de opinión pero no para imponer sino para demostrar con toda la evidencia a mano que la libertad, cuando es ejercida con responsabilidad, trabajo y compromiso puede llevar a forjar nuestro propio destino.

Si los jóvenes se preocupan de estos temas, hay gran esperanza para Chile y el resto de Latinoamérica. En realidad, hay una gran generación que, inspirados en otros, continuará vigilante y apasionada por la libertad, dando la batalla de las ideas y defendiendo con vigor que la llama de la libertad siga encendida.

Francisco Sánchez Urra
Analista del Círculo Acton Chile

  • Visto: 352