• Grandes Reformas

    Robert fotoRobert Weissohn Heck

    Bachelet llegó a su segundo gobierno prometiendo grandes reformas y no “reformitas” como las que había hecho Piñera. Y cumplió. Logró aumentar significativamente los impuestos y asestar un golpe a la educación privada para darle un respiro a la educación pública que moría de a poco por ineficiencia del propio estado. Sin contar con los recursos suficientes, estableció nuevos “derechos sociales” que aumentan la deuda del país. En resumen, Bachelet agrandó el estado, incluyendo la contratación de alrededor de 100.000 nuevos burócratas, reclutados sin duda entre sus partidarios.  Las reformas afectaron el ahorro y detuvieron el crecimiento. La apreciación de la presidente ha caído a niveles históricos. Por lo general se ha atribuido el nivel de rechazo a la corrupción en que se han visto involucrados sus más cercanos y a la ampliamente reconocida mala implementación de sus reformas. Pero poco se ha destacado que la falla principal es el mal enfoque de sus reformas.

    Aumentar el tamaño del estado afecta directamente el desarrollo del país y el bienestar de sus habitantes.  El estado no produce nada. Solo extrae recursos de los privados para financiar sus propias necesidades, incluyendo el sueldo de los políticos, para después entregar algunos servicios que por regla general son siempre de mala calidad.  Esa es la verdadera razón del fracaso de las reformas de Bachelet. Para peor nos enfrentamos a un año electoral. La subasta de ofertas de los candidatos será sin duda amplia, dando mayores bríos al aumento del estado.

    Pero hay ejemplos que nos hacen conservar la esperanza de un futuro mejor.  Nueva Zelanda, que había sido uno de los líderes mundiales en el grado de libertad económica en los años 50, se hundió posteriormente en el estatismo.  En los 80s el desempleo llegó al 11,6%, la deuda aumentaba y los capitales huían del país  junto a los jóvenes que buscaban mejores oportunidades en el extranjero. Pero entonces tomaron “el toro por las astas” e hicieron grandes reformas como las que prometía Bachelet, pero en el sentido contrario.

    Fueron reformas orientadas al mercado, conteniendo los gastos del estado. Lo más destacable fue tal vez la dramática reducción de la administración pública. Maurice McTigue, parlamentario y ministro de ese país, señalaba que el departamento de transporte lo rebajaron de 5.600 empleados a 53.  El ministerio del trabajo tenía 28.000 empleados y los despidieron a todos, dejando libre el mercado laboral. El servicio forestal tenía 17.000 empleados y dejaron 17. Bajaron las tasas impositivas, liberalizaron la educación, quitaron los subsidios, vendieron las empresas públicas y el tamaño del estado fue cada vez menor en proporción del PIB.

    Hoy Nueva Zelanda está nuevamente entre los países del mundo de mayor libertad económica y experimenta un acelerado desarrollo. Los jóvenes ya no se van, sino que atrae a inmigrantes de todo el mundo. Que diferentes resultados en comparación con las grandes reformas a las que nos sometió Bachelet.

  • La fatal arrogancia de nuestros políticos

    Jueves 15 de enero de 2015

    Luego de una larga jornada en el senado se terminó con el sistema electoral: binominal. A pesar de la argumentación de algunos parlamentarios, la Nueva Mayoría hizo valer su nombre. Se acabó con un sistema que desde hace ya mucho, tenía sus días contados.

    No fue un objetivo como la reforma educacional o tributaria, el desarrollo de este proyecto es, más bien, parte de un interés político de un sector que tiene una mayoría de escaños.

    Un argumento al que se recurrió para desarrollar este proyecto fue: “el sistema binominal se hizo para favorecer a un sector político”. Claramente el proyecto de reforma al sistema electoral que se está llevando a cabo, responde al mismo objetivo: ¡beneficiar a un sector político! La argumentación en base a esta idea, del beneficio a un sector en el sistema actual, consiste en una hipocresía, ya que ahora se legisla para beneficio de un determinado sector.

    Parece que el gran problema del sistema binominal es su origen. La clase política parece no perdonar ciertas cosas que siendo buenas y útiles para el país, han tenido su origen en un período de la historia de nuestro país. Se cree hoy, por esencia, que todo lo nacido en el gobierno militar es malo. La ideología deja ciegos a muchos y no les deja ver que hay cosas que son muy rescatables y han sido parte del desarrollo chileno, entre ellas: el binominal.

    Este sistema electoral lleva unos años en vigencia y ha demostrado ser una gran herramienta para la democracia, ya que permite una estabilidad política y sirve, en gran medida, para conseguir una representación más amplia de todo el espectro político y no solo de algunos.

    Este sistema ha sido el medio por el cual se moderan coaliciones políticas y llevarlas a consensos. Se ha permitido que se haya tomado el camino que ha llevado a Chile a la prosperidad que ha tenido en las últimas décadas. En resumen, el sistema binominal es parte de lo que ha llevado a nuestros dirigentes políticos a acuerdos que han beneficiado a todos. Y hoy, movidos por la ideología, se quiere acabar con este sistema.

    Otra arista importante de esta reforma al sistema electoral es el redistritaje y el aumento de parlamentarios, elementos que tampoco han sido frutos de la búsqueda de lo mejor para el país. Más bien, han seguido la lógica de llegar a acuerdos entre parlamentarios y se ha dejado de lado el porqué se está realizando todo este cambio.

    El nuevo sistema de redistritaje viene con el afán de tener un nuevo grupo de parlamentarios. ¿Acaso queremos más personas legislando? La verdad es que este aumento se justifica en llegar a la “igualdad del voto” (o lo más cercano a eso) pero la forma en que se quiere ejecutar esta idea carece de fundamentos y no sigue una lógica clara. Ciertamente, la forma en que se va a realizar esto responde a un interés político (de votos en el senado) antes que a favor de Chile y los electores.

    Pero no son solo las inconsistencias el error en el que incurren sino también en el desarrollo de nuestra regionalización y en el proceso de descentralización. En estas áreas también repercuten las medidas que se llevarán a cabo. Pues un redistritaje en la forma que está planteado, apunta a “centralizar” a las ciudades de mayor población, alejando a los pueblos más chicos de sus parlamentarios. Esto es, como diría la ahora cuestionada senadora Ena von Baer: “una pena”.

    Las discusiones en torno a esta reforma pueden terminar siendo perjudiciales para el país y si no se corrigen las inconsistencias y se empieza a trabajar a favor del país en vez de a favor de los políticos, mucho no puede esperarse del futuro institucional de Chile ¿Será este el inicio del neopopulismo chileno?

    Raimundo Cox D.
    Encargado de secundarios Acton Chile

  • Las ideas detrás de los errores del Gobierno

    Jueves 13 de noviembre de 2014

    De una u otra forma las críticas al actual gobierno se pueden separar entre aquellas que son circunstanciales y aquellas que se basan en la profundidad de las ideas que hay en las medidas que se plantean. Al respecto complementare “tres errores”, señalados en una columna anterior, con el objetivo de establecer la importancia de las ideas y sus consecuencias.

    En torno a Educación no es tan sólo el ataque al derecho de elegir de los padres, es más aún el valor de la defensa de la libertad y el rol del Estado en educación, pues al afectar el rol subsidiario del estado se está afectando al enorme porcentaje de establecimientos subvencionados, que abarcan más del 54% de la matrícula, también estableciendo un control e impidiendo el surgimiento de nuevos proyectos educativos que generen mayor diversidad y oportunidades de elección.

    Debemos recordar que el rol de la DC, no es una opción, al tratar de mantener sus cuotas de poder dentro del gobierno, su rol como moderador o puente de consenso se ve sumamente limitado tras haber “pagado” su costo al ceder los cupos parlamentarios al Partido Comunista, que por cierto esta sobre representado en el parlamento y con grandes cuotas de poder en el gobierno, no es misterio para nadie que su ideario atenta contra la libertad de las personas y el establecimiento de consensos en el país. No es, por lo tanto, cuestionado el proyecto de la gratuidad en educación superior universitaria, al contrario es su eslogan junto a la demonización del lucro que tantos personeros de derecha también han adoptado.

    En el tema del Empleo debemos ser muy cautos pues esto no tiene que ver con la intención de generar desempleo por parte del gobierno, lo cual es intrínsecamente perverso, sino en las reformas que han limitado la inversión, han generado desconfianza y han hecho de Chile un país menos atractivo para generar emprendimientos e invertir.

    El actual gobierno ha generado empleos, eso es una realidad, engrosando el aparato público, lo que nos debe preocupar es que ya siendo una realidad la Reforma Tributaria y anunciada la reforma laboral, los conductores de nuestro país han errado en la implementación de ideas que claramente atentan contra la generación de riqueza, emprendimiento y la misma propiedad privada, quienes pagan los costos de este afán de redistribución son todos los habitantes del país, no tan solo unos cuantos, las tasas de desempleo son solo una señal dentro de múltiples indicadores económicos que se manifiestan en el desarrollo de la vida de millones de chilenos.

    Concluyendo con Políticas Públicas hay que ser claro que, a pesar de ser tema de primordial importancia la seguridad, salud o Transantiago, nuevamente se cae en superficialidades que no tienen que ver con el fondo de las ideas, como por ejemplo el rol del Estado y cuando éste tiene un papel interventor más amplio que la aplicación de éstas, como la generación de bonos y la instauración de un sistema de bienestar que en pocos años nos tendrá ahogados, éstas tienen que ser entendidas dentro de las lógicas que son concebidas, cuando son inspirados por la premisa de la redistribución de riqueza y la demagogia nos lleva al abismo y “he ahí la madre del cordero”, el tema de seguridad no se resuelve con mayor presencia del Estado, al igual que el de salud y el Transantiago, hay que generar un espacio para que las personas sean libres de elegir, generar instancias libres para que problemas públicos también puedan ser solucionados con la participación de personas y que la oferta en salud aumente para que así se pueda generar mejores condiciones para todos sus usuarios.

    Los errores del gobierno no están en sus acciones circunstanciales, sino en la base errada de no creer en las personas, la fatal arrogancia de aquellos que creen saber más que el resto de las personas para decidir por ellas y esa necesidad de establecer al Estado como “mesías”.
    El error del actual gobierno es pensar que sus habitantes no son capaces de valorar, vivir ni ejercer la libertad. Por lo tanto, en este ámbito no pasa por un cambio de ministro, decisiones o estrategia, sino que por un cambio de ideas, esas mismas que creen en las personas, su capacidad de forjar su propio destino y buscar su propia felicidad, la de una sociedad de individuos libres y responsables, que favorezcan la paz, el dialogo y el progreso.

    Francisco Sánchez Urra
    Analista Círculo Acton Chile